Somos La Salle

Los lasalianos de todo el mundo, en este curso, recordamos una fecha especial: el 7 de abril de 1719. Fue el día que falleció en Ruan (Francia), San Juan Bautista de La Salle. Hace 300 años nos dejó nuestro Fundador y desde entonces las Escuelas La Salle se han extendido por todo el mundo. Hoy La Salle es una gran familia formada por alumnos, hermanos, profesores, familias, exalumnos, personal de servicios, animadores, catequistas, entrenadores… TODOS SOMOS LA SALLE.

El cartel de este año quiere expresar precisamente esta idea: a la derecha el rostro del fundador: el pasado, su persona y testimonio. San Juan Bautista De La Salle mira agradecido cómo se ha desarrollado la obra comenzada. A la izquierda, como saliendo de él, los que hoy seguimos formando parte de la historia que él inició, los que nos sentimos llamados a vivir desde este carisma y todos los miembros de la familia lasaliana.

Todos somos protagonistas: el maestro que enseña, el alumno que descubre el mundo, la familia que forma parte de la comunidad educativa, los jóvenes que crecen en las actividades deportivas y al aire libre, en la música y el arte, en la naturaleza, en los proyectos de innovación…

El logo La Salle, con la estrella, ya forma parte cotidiana de nuestros símbolos de identidad y el logo del tricentenario nos recuerda el año especial en que nos encontramos y el lema de todo el Instituto para señalar esta efeméride: De La Salle 1719-2019 Un corazón, un compromiso, una vida.

A lo largo de 300 años el proyecto lasaliano ha ido variando en su expresión, llenándose de vida y de creatividad. Por eso en el cartel se ha querido expresar esa diversidad con diferentes elementos. Nos podríamos preguntar ¿Qué nos sugieren los diferentes elementos del cartel? Se lo podríamos preguntar a los alumnos.

Algunas ideas sobre esos elementos:

  • Personas de varias edades: representa que La Salle hoy es algo para todas las generaciones: niños, jóvenes y adultos.
  • Diferentes identidades: un profesor, un hermano con el hábito, una madre o profesora, jóvenes, chicos y chicas… Pueden representar la diversidad y que somos como una familia. También representa la misión compartida entre hermanos y seglares y la asociación lasaliana.
  • Diversos tipos de acciones: patinar, aprender, escuchar música, acompañar, escuchar, moverse, usar una tablet, jugar al baloncesto, observar, bailar… Todas estas acciones representan movimiento, creatividad, innovación, apertura…
  • Un árbol que expresa la diversidad y el crecimiento del carisma lasaliano a lo largo de estos 300 años, con muchas ramas y un tronco común.
  • El dibujo del mundo por detrás de las figuras, que nos habla de universalidad, ya que las obras lasalianas se encuentran esparcidas por todos los rincones de la tierra, en 80 países de los cinco continentes. También nos habla del sentido misionero de todo lasaliano que está dispuesto a ir donde sea necesario.
  • El pañuelo de los Scouts y la estrella de Salle Joven que nos recuerda todo el movimiento juvenil lasaliano, el trabajo en el tiempo libre y la propuesta de iniciación en la fe que ofrecemos en nuestras obras.
  • Unos lápices y libros que nos recuerdan que la escuela es el lugar privilegiado de la misión lasaliana, aunque no solo, ya que hoy en día las obras de La Salle atienden un sinfín de necesidades educativas, siempre deseosos de responder a los más pobres y excluidos de nuestras sociedades. Lápices y libros que nos hablan de tradición, pero un tablet y unos cascos de música que nos habla de innovación.
  • Las letras FSC que tradicionalmente han sido las siglas de los Hermanos de la Salle o Hermanos de las Escuelas Cristianas (Fratres Scholarum Christianarum) se han actualizado hoy como las tres señas de identidad del movimiento juvenil lasaliano: Fe, Servicio, Comunidad, (En inglés: Faith, Service, Community; En francés: Foi, Service, Communauté; en italiano: Fede, Servizio, Comunità; en portugués: Fé, Serviço, Comunidade; en gallego: Fe, Servizo, Comunidade; en catalán: Fe, Servei, Comunitat…)
  • Los colores del cartel: amarillo y azul, nos recuerdan nuestros dos colores institucionales y conecta con la técnica, actualmente muy usada por nuestros jóvenes, de dibujos realizados con bolígrafo bic. Basta buscar en google esta técnica y aparecen millones de resultados.

La estrella lasaliana aparece en varios lugares del cartel (se podría pedir a los alumnos que encontrasen las 7 estrellas): en el lema, junto a las siglas FSC, en el patín y en las camisetas de los jóvenes, junto al corazón. Esa es la estrella que hemos descubierto durante nuestra infancia, juventud o madurez y que nos guía a lo largo de toda la vida: La estrella de la Fe. Igual que la estrella polar guía a los marineros en la noche, la estrella de la Salle nos puede guiar a nosotros en todos los momentos de la vida.

En el cartel también nos podemos fijar en los diferentes tipos de miradas, conectándolo con el claim “mira más allá”. Algunos nos miran a nosotros como espectadores, otros interactúan entre ellos y otros cierran los ojos o miran hacia el cielo en un deseo de conectar con lo profundo del corazón y con Dios.

Desde una visión de cultura vocacional, también este año queremos resaltar la diversidad de respuestas vocacionales dentro de la familia carismática lasaliana. Cada persona se podría preguntar ¿A qué me siento llamado yo? ¿cómo se conecta lo que nos ofrece el carisma lasaliano con mi respuesta vocacional? ¿me siento lasaliano? ¿en qué se concreta mi respuesta? Ya sea niño, joven, adulto o anciano, estoy siendo llamado porque Dios llama siempre, cada día y a cada uno en particular. La diversidad de respuestas vocacionales lasalianas es hoy una gran riqueza dentro de la Iglesia: Asociados seglares, Colaboradores, Signum Fidei, Jóvenes Lasalianos, Hermanas, Hermanos…

Juan Bautista De La Salle aparece en el cartel, tal vez con el rostro un poco anciano, es así porque recordamos la fecha de su fallecimiento a los 68 años, pero La Salle no está muerto, sigue vivo en los corazones de tantos lasalianos extendidos por el mundo que intentan dar la vida en la educación de los niños y los jóvenes más necesitados. Porque SOMOS LA SALLE cuando:

  • Nos acercamos a los más necesitados y nos dejamos tocar el corazón.
  • Nos comprometemos para que este mundo sea mejor.
  • Escuchamos la llamada de Dios y le damos una respuesta.
  • Miramos la realidad, por muy oscura que sea, con ojos de fe y esperanza.
  • Acogemos de corazón al que está más solo y necesitado.
  • Cuando somos familia y comunidad.