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Lo que las paredes cuentan

Las paredes del patio hasta ahora reflejaban silencio; ahora hablan con color, vida y creatividad.
El 4 de marzo de 2026 durante las seis horas de jornada, el alumnado de 1º de bachillerato de La Salle Gran Vía, ayudado de profesionales del Festival Asalto, realizaron un mural en una pared del patio del colegio.
Esto se ha llevado a cabo gracias a un trabajo que realizamos a principio de curso en el que cada grupo presentamos un boceto de un mural con el objetivo de poner nuestro granito de arena para mejorar nuestro entorno dándole color y una nueva perspectiva que representa todo lo que aquí vivimos; incluidos los valores como: el respeto, la deportividad y la amistad entre otros. Además, se ha demostrado que el arte tiene un poder transformador en la sociedad, así que este mural tiene el propósito de unirnos
más como colegio.
Hemos comenzado este proyecto limpiando la zona donde íbamos a intervenir; hemos quitado matojos y quitando zonas donde la pintura anterior sobresalía, para comenzar a pintar hemos puesto una capa de impresión blanca sobre la que se ha hecho un boceto con lápiz repasado a continuación con rotulador. Después de esto se han repartido zonas para ir completando la obra poco a poco, los alumnos con el papel de creativo han dispuesto de ayuda profesional por los artistas del Festival Asalto. Este proyecto no sólo es una actividad dinámica y diferente para romper el día a día, sino que fomenta el desarrollo cognitivo y el compañerismo mediante una jornada única de cooperación y distribución de ideas; todos estos valores nos permiten la realización de un proyecto que define la esencia de La Salle.

La mayoría del alumnado tiene una opinión muy positiva sobre nuestro proyecto. Casi todos muestran una opinión positiva acerca del arte y consideran que sirve para expresar emociones y comunicar ideas, no solo como decoración. El mural ha sido muy bien recibido: a más de la mitad del alumnado les apasiona el mural y el resto lo valora de forma positiva; nadie expresó una opinión negativa. El estilo también agrada a casi todos, y solo una persona cree que podría mejorarse. Además, todos coinciden en que está ubicado en un buen lugar.

Este proyecto no acaba aquí, está pensado para volverse una tradición en primero de bachillerato. Se planea que cada año se repita el proceso con cada nuevo curso. Teniendo como resultado un patio en el que poco a poco se plasme la esencia de cada curso, y por tanto de los alumnos. Dejando una huella de cada uno de nosotros y generando un ambiente donde todos nos sintamos incluidos.