
VIAJE A MADRID PARA VER AL PAPA
- Fecha 10 junio, 2026
El viaje a Madrid para ver al Papa fue una experiencia que recordaremos siempre.
Desde el momento en que salimos de casa, sentimos una mezcla de emoción, ilusión y nervios, ya que no todos los días se tiene la oportunidad de ver a una persona tan importante como lo es el Papa y compartirlo con miles de personas con la misma ilusión que tú.
Salimos a las 6 de la mañana en autobús junto con otras chicas de La Salle Montemolín y con dos personas adultas de nuestros coles. Durante el trayecto el ambiente fue muy alegre, aunque estábamos muy cansadas, entre sueño y sueño compartimos nuestras expectativas del viaje. A medida que nos acercábamos a Madrid, veíamos llegar grupos de peregrinos de diferentes lugares, lo que nos hizo sentir que formábamos parte de algo mucho más grande.
Al llegar a la ciudad, nos impresionó la cantidad de gente que había en las calles. Personas de distintos países caminaban con banderas, camisetas y símbolos de sus lugares de origen. A pesar de las diferencias de idioma y cultura, todos compartíamos el mismo entusiasmo y el mismo objetivo: encontrarnos con el Papa y vivir una jornada de fe y convivencia.
El primer día era la bienvenida al Papa, había tanta gente que las entradas colapsaron y nos dijeron que no podíamos entrar, no nos rendimos e hicimos todo lo posible para conseguir respuestas y lo logramos, conseguimos entrar. Estábamos tan emocionadas que se nos ponían los pelos de punta. Uno de los momentos más bonitos fue cuando vimos al Papa por primera vez. Aunque estábamos rodeados de una multitud enorme, sentimos una gran cercanía.
Sus palabras nos transmitieron esperanza, alegría y confianza para afrontar los retos de la vida. Escuchar su mensaje junto a tantas personas fue una experiencia muy especial, ya que nos hizo reflexionar sobre muchos aspectos de nuestra vida y logramos entender que aunque a veces nos sintamos solos no lo estamos.
El segundo día era la misa que celebraba el Papa, nos despertamos a las 6 de la mañana para hacer una pequeña oración con los demás de La Salle y empezar bien el día. A las 10 empezaba la misa y a pesar de la cantidad de gente que había pudimos escucharla y verla bien.
Además de los actos religiosos, también tuvimos tiempo para pasear por Madrid. Estos momentos nos permitieron fortalecer nuestra amistad con las chicas del otro cole y crear recuerdos que siempre llevaremos con nosotros.
Lo que más nos llamó la atención fue el sentimiento de unidad que se vivía entre todos los asistentes. A pesar de ser miles de personas procedentes de lugares muy distintos, había un ambiente de respeto, alegría y compañerismo. Fue emocionante comprobar cómo la fe puede unir a personas tan diferentes. Nos encontramos a gente de otros coles de Zaragoza y nos juntamos para compartir experiencias.
Cuando llegó el momento de regresar a casa, estábamos cansados, pero muy felices. Durante el viaje de vuelta comentamos las experiencias vividas y
compartimos las emociones que habíamos sentido. Todos coincidimos en que había sido una experiencia única e inolvidable.
En conclusión, nuestro viaje a Madrid para ver al Papa fue mucho más que una simple excursión. Fue una oportunidad para crecer personalmente, fortalecer nuestra fe, conocer gente nueva y vivir momentos llenos de emoción. Pensándolo bien, igual no teníamos tanto calor, igual no nos dolían tanto los pies, igual no teníamos tanta sed o hambre, igual no estábamos tan cansadas… Sin duda, guardaremos este recuerdo para siempre como una de las experiencias más significativas que hemos compartido juntos.
Raquel Labari e Inés Luño, alumnas 4º de la ESO
